Alquila un barco y disfruta de un día completo en alta mar

El buen tiempo empieza a asomarse, la temperatura aumenta ligeramente, y dan ganas de quitarnos el jersey, disfrutar de este solecito primaveral y hacer planes al aire libre.

Por eso aquí os proponemos un buen plan del que podéis disfrutar a partir de ya, un día que queráis desconectar, celebrar una ocasión especial, o simplemente disfrutar porque sí, porque ¿quién no se lo merece?

Podéis ir en pareja, o con un grupo de amigos, la compañía la dejamos a vuestra elección. Nosotros, como empresa de alquiler de barcos, os asesoraremos en todo lo que necesitéis y os recomendaremos la embarcación que mejor se ajuste a vuestros gustos y necesidades.

Os recomendamos un desayuno ligero para que no os mareéis en la travesía, pero eso sí, es imprescindible llenar el estómago antes de salir a navegar. Preparad vuestra bolsa con lo imprescindible, bañador, toalla, crema solar y una gorra para cubrir la cabeza. ¡No necesitáis nada más!

Si no tenéis titulación náutica, uno de nuestros patrones os acompañará en la travesía, y adaptará la ruta a vuestras preferencias. Por ejemplo, aquí os compartimos una de nuestras excursiones favoritas.

Salimos desde el puerto de Marina Botafoch, rumbo a Formentera. Bordearemos la costa de Ibiza hasta las Salinas, para ver la isla desde otro punto de vista. A lo lejos divisaremos el Faro d’en Pou, que indica la presencia de uno de nuestros islotes favoritos, Espalmador. Si el barco es pequeño y tiene poco calado, podremos adentrarnos en Sa Torreta, una playita tranquila frecuentada por llaüts y autóctonos de las Pitiüsas. Si el barco es más grande, nos dirigiremos a la playa contigua, S’Alga. Más grande, pero con aguas cristalinas, y kilómetros de arena fina por donde caminar, y disfrutar de la libertad y el paisaje. Al tratarse de una zona de aguas traquilas, recomendamos que si queréis comer a bordo sea aquí, ya que en otras playas o calas el mar puede impedirnos disfrutar de una comida relajada.

Si preferís tocar tierra firme para comer, una buena parada puede ser la playa de Ses Illetes, con aguas turquesas, dignas de envidiar por cualquier otra playa del mundo. Allí la oferta gastronómica es inacabable, pero si os dejáis recomendar, os propondremos el menú de Beso Beach. Con los pies en la arena, podréis disfrutar de buena carne, pescado fresco o platos ricos para picar. Si os quedáis con ganas de más, o sois de los que os gusta bailar, podéis pediros un cóctel al terminar, y esperar a la caída del sol, que es cuando se llena de gente y el volumen de la música sube para que podáis mover el esqueleto. ¡Y las vistas del atardecer son privilegiadas!

Si después de comer preferís aprovechar el día en alta mar, se puede hacer una parada en Cala Saona, para disfrutar de los colores de la playa, un poco de snorkel y un último chapuzón antes de iniciar la ruta de vuelta.  Una vez saciados de mar, sol y buena compañía, tomaremos rumbo a Ibiza de nuevo, para disfrutar de la puesta sol tras el islote de Es Vedrà, como cúspide de este día redondo.